Perfiles

EVA T: “Con o sin ley, hace mucho tiempo que nuestro cuerpo no nos pertenece”

Estudiante de veintiún años, Eva T., ha podido acudir a Centro Casanova, una de las clínicas aún hoy acreditada para la interrupción de embarazos.

ANDREA BESCÓS

Eva (Barcelona, 1993) remueve con brío la cucharilla de su descafeinado mientras pone en silencio su móvil y asiente soltando un suspiro. “Cuando me hice el primer test y salió positivo no me lo podía creer. Me hice un segundo y me quedé helada al ver que sí, que de verdad estaba embarazada. No sabía qué hacer y ni cómo reaccionar ante esto”. Sus dedos repican en la mesa. Esta estudiante de Antropología parece ser consciente de que pudo dudar, decidir qué hacer. Al contrario que muchas mujeres en un futuro si se anula la ley de plazos del aborto aún vigente en España, que permite el acceso al aborto totalmente libre hasta la semana catorce de embarazo. “Cuando son tantos sectores que piden la retirada del proyecto, se hace visible que algo no está funcionando”. Solo basta hacer mención al ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, para que esta universitaria catalana se encienda. “No entiendo esta pretensión de coartar a las mujeres y lo peor es que, con o sin ley, hace mucho tiempo que nuestro cuerpo no nos pertenece”, declara.

Eva T., que puso fin a su gestación en este último mes, ha preferido no ser identificada. // ANDREA BESCÓS

Hace apenas unas semanas, Eva acudió a una de las clínicas afiliadas a la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI), para poner fin a su gestación y aún hoy acude al Centro Casanova, localizado en Barcelona, para hacerse las últimas revisiones. Fija la mirada y afirma que no hay razones económicas, sanitarias o falta de ayudas, simplemente decidió que no quería tenerlo porque no era el momento. Aunque a Eva, que tiene una pretensión más que fija –terminar la carrera e intentar construirse una vida laboral–, le cuesta recordar la experiencia. “Fue duro. Muchísimo. Ha sido la decisión más difícil que he tomado hasta ahora, y no es algo para tomarse a la ligera”. Ya son muchos los que aseguran que si el anteproyecto de ley sale adelante, los abortos no desaparecerán. “Si alguien quiere abortar, lo hará”, asegura convencida. “En los tiempos de nuestras abuelas y madres, las ricas se iban al extranjero y las pobres recurrían a prácticas clandestinas en condiciones infrahumanas. Esto volverá ahora, en pleno siglo XXI”.

“El Gobierno nos trata como cuerpos de su propiedad para la procreación”.

Se hace más que evidente la vinculación de Eva a iniciativas feministas cuando una leve sonrisa se asoma al oír el nombre de Yolanda Domínguez, creadora de la protesta en la que algunas mujeres de toda España han acudido ya al Registro Mercantil de Bienes Muebles a fin de registrar sus cuerpos. “Si el Gobierno nos trata como cuerpos de su propiedad para la procreación, démosle esa carga material que Gallardón nos ordena”, ironiza. El pasado día 8 de marzo, Eva fue una de las muchas mujeres que vistieron camisetas de color violeta para defender el acceso a un aborto libre y gratuito con motivo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, manifestación convocada por la Coordinadora Feminista y que se celebró en la Plaça Universitat de la capital catalana. “Volveré a hacerlo y con más ímpetu, si cabe”, declara firme. “Es increíble volver a defender nuestros derechos cuando ya creíamos que nuestra familia lo había conseguido tiempo atrás, pero es algo que se debe hacer si queremos acabar con este patriarcado tan primitivo”.

¿Pero cómo se explica este cambio de legislación ante una ley de plazos que ya ha sido asumida por la sociedad? Eva se detiene dubitativa para encontrar una respuesta. “El Gobierno va en busca de recuperar problemas del pasado. No veo más sentido que este por el que se criminaliza aquello que no se acata por parte de la sociedad”. A finales del pasado año, la vicepresidenta primera del Congreso, Celia Villalobos, –así como otras militantes del Partido Popular– anunciaba que no estaba a favor del anteproyecto. Eva no parece del todo satisfecha. “Es un paso, pero se necesita más acción-reacción desde el propio Gobierno, que éste entienda que está fuera de lógica traer una persona al mundo sin tener las cosas claras, sin desearlo y sin ser realmente consciente de que se trata de tu propio hijo y no del hijo del Estado”.

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